Cómo están cambiando las prioridades de las nuevas generaciones

Durante muchas décadas, la idea de una vida estable siguió un recorrido bastante definido: estudiar, conseguir un empleo duradero, comprar una vivienda, formar una familia y trabajar durante años para alcanzar cierta seguridad económica. Hoy, muchos jóvenes cuestionan parte de ese modelo y construyen su propia idea de lo que significa llevar una vida satisfactoria.

Sus prioridades están condicionadas por un contexto diferente. La tecnología digital, los cambios económicos, el interés por el bienestar emocional, la preocupación por el medio ambiente y la transformación del mercado laboral influyen en la manera de tomar decisiones personales y profesionales.

Por eso, la generación Z, los millennials y, desde una etapa vital todavía muy distinta, la generación Alfa desarrollan nuevas perspectivas sobre el éxito personal, las relaciones, el trabajo y el bienestar cotidiano.

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Por qué las prioridades de las nuevas generaciones son diferentes

Las personas jóvenes se desarrollan en un entorno muy distinto al que conocieron generaciones anteriores. La transformación digital, la globalización y la velocidad con la que circula la información han cambiado la manera de estudiar, trabajar, comunicarse y acceder a nuevas oportunidades.

A este escenario se han añadido la pandemia, el aumento del coste de vida, las dificultades para acceder a una vivienda y la expansión de la inteligencia artificial. Son factores que pueden influir en lo que muchos jóvenes esperan de su vida personal y profesional.

En el ámbito laboral, por ejemplo, una encuesta global de Deloitte realizada en 2025 a más de 23.000 miembros de la generación Z y millennials de 44 países encontró que sus decisiones profesionales giran en buena medida alrededor de tres elementos relacionados entre sí: dinero, propósito y bienestar. Encuesta global de Deloitte sobre generación Z y millennials

Esto no significa que hayan dejado de valorar la estabilidad. Más bien, el concepto se ha ampliado: además de unos ingresos suficientes, pueden entrar en juego la autonomía, el aprendizaje, el tiempo personal y unas condiciones de trabajo compatibles con la vida fuera del empleo.

Generación Z, millennials y generación Alfa: diferencias clave

Aunque a menudo se habla de los jóvenes como si fueran un grupo uniforme, existen diferencias importantes entre generaciones y también dentro de cada una de ellas.

Los millennials llegaron a la edad adulta durante la expansión de internet y atravesaron periodos marcados por fuertes cambios económicos. La independencia económica, la estabilidad laboral y las posibilidades de desarrollo profesional siguen teniendo un peso importante para muchas personas de esta generación.

La generación Z, por su parte, ha crecido con internet, las redes sociales y los servicios digitales mucho más integrados en la vida cotidiana. En el trabajo, los datos de Deloitte muestran que aspectos como el equilibrio entre vida personal y laboral, las oportunidades de aprendizaje y el progreso profesional figuran entre los factores que valoran al elegir un empleador.

La generación Alfa se encuentra en una situación distinta porque buena parte de sus integrantes todavía son niños o adolescentes. Por eso, resulta prematuro atribuirles prioridades adultas concretas. Lo que sí puede observarse es que están creciendo en un entorno en el que la inteligencia artificial, la automatización y las herramientas digitales forman parte cada vez más habitual del aprendizaje y de la vida diaria.

Las diferencias entre generaciones existen, pero no permiten definir a millones de personas con una única descripción. La edad, el país, los ingresos, la educación y las circunstancias personales también condicionan las prioridades de cada individuo.

El bienestar personal se convierte en una prioridad

Uno de los cambios más visibles de los últimos años es la mayor presencia del bienestar personal en las conversaciones sobre trabajo y calidad de vida.

Durante mucho tiempo, las jornadas extensas y el sacrificio profesional se presentaban con frecuencia como señales de compromiso. Hoy se presta más atención al impacto que ese ritmo puede tener sobre el descanso, la salud mental y la vida fuera del trabajo.

Entre la generación Z y los millennials encuestados por Deloitte en 2025, el bienestar aparece estrechamente relacionado con las decisiones profesionales, junto con la seguridad económica y el sentido que cada persona encuentra en su trabajo. Análisis de Deloitte sobre dinero, propósito y bienestar en el trabajo

Laura, una trabajadora ficticia de 24 años, sirve para ilustrarlo: podría rechazar una oferta con un sueldo superior si otro puesto le permitiera organizar mejor sus horarios y disponer de más tiempo personal. La decisión no implicaría falta de ambición, sino una valoración diferente de lo que hace atractivo un empleo.

Para muchos jóvenes, el descanso, el tiempo disponible y unas condiciones laborales sostenibles pueden pesar tanto como una mejora salarial, aunque las prioridades dependen siempre de la situación económica y personal de cada uno.

La importancia de la salud mental y el bienestar emocional

Hablar de salud mental se ha normalizado en muchos entornos sociales y laborales, aunque eso no significa que hayan desaparecido el estigma ni las dificultades para acceder a ayuda profesional.

Entre los participantes de la encuesta de Deloitte de 2025, las preocupaciones económicas y determinados factores laborales —como las jornadas largas o la falta de reconocimiento— aparecieron entre las fuentes de estrés y ansiedad mencionadas por la generación Z y los millennials.

Este contexto ha llevado a algunas empresas a introducir programas de apoyo psicológico, opciones de flexibilidad y otras iniciativas relacionadas con el bienestar. Sin embargo, su disponibilidad y calidad varían mucho entre compañías, sectores y países.

Lo que sí resulta evidente es que las condiciones psicológicas del trabajo forman parte cada vez más de la conversación sobre qué hace que un empleo resulte sostenible a largo plazo.

El trabajo ya no es el centro de la vida

En el mundo laboral se observa uno de los cambios más claros en las expectativas de las generaciones más jóvenes.

Tener una carrera profesional sigue siendo importante, pero no necesariamente debe ocupar todo el espacio disponible. Para muchas personas, avanzar profesionalmente también implica conservar tiempo para descansar, mantener relaciones personales y desarrollar intereses fuera del empleo.

La flexibilidad forma parte de estas nuevas expectativas. El equilibrio entre vida personal y trabajo aparece entre los motivos relevantes para elegir un empleador en la encuesta global de Deloitte sobre generación Z y millennials.

Javier, un trabajador ficticio de 31 años en una empresa tecnológica, permite imaginar esta situación. Podría preferir seguir en una compañía con buenas condiciones de flexibilidad antes que aceptar un salario mayor en otra que redujera notablemente su tiempo personal. En una decisión así, la calidad de vida sería un criterio más junto al sueldo.

Este tipo de prioridades está obligando a muchas organizaciones a revisar cómo estructuran el trabajo y qué ofrecen para atraer y conservar talento.

Cómo está cambiando el concepto de éxito profesional

Las nuevas generaciones también están ampliando la idea tradicional de éxito.

Durante mucho tiempo, el progreso profesional se asociaba sobre todo con aumentar los ingresos, ascender dentro de una empresa o alcanzar determinados logros materiales. Esos objetivos siguen siendo importantes, pero ahora conviven con otros como aprender, disponer de autonomía, encontrar sentido en el trabajo o mantener tiempo para la vida personal.

Un dato resulta especialmente ilustrativo: en la encuesta global de Deloitte de 2025, solo el 6 % de los participantes de la generación Z y millennials señaló alcanzar un puesto de liderazgo como su principal objetivo profesional. Las oportunidades de aprendizaje y desarrollo, en cambio, ocupaban un lugar destacado en sus expectativas laborales.

El éxito, por tanto, no deja de importar. Simplemente puede adoptar formas distintas y depender menos de un único indicador externo.

Nuevas formas de consumo y hábitos de compra

La tecnología también ha cambiado la manera de comprar. Hoy resulta sencillo comparar precios, leer información sobre un producto, consultar opiniones o conocer mejor las prácticas de una empresa antes de tomar una decisión.

El precio y la utilidad siguen siendo factores fundamentales, especialmente cuando el presupuesto es limitado. Sin embargo, algunos consumidores incorporan además cuestiones como la durabilidad, el origen de los productos, la posibilidad de repararlos o su impacto ambiental.

La OCDE señala que las tecnologías digitales pueden facilitar el acceso a información ambiental y favorecer mercados relacionados con productos sostenibles, de segunda mano o compartidos. OCDE: consumo sostenible y herramientas digitales

Para las empresas, esta mayor disponibilidad de información también implica consumidores con más herramientas para comparar opciones y cuestionar determinadas afirmaciones comerciales.

Consumo consciente, consumo responsable y sostenibilidad

La preocupación ambiental puede trasladarse a decisiones muy concretas: reducir compras innecesarias, reutilizar productos, reparar objetos o recurrir al mercado de segunda mano.

No todas estas prácticas responden exclusivamente a motivos ecológicos; el precio y la comodidad también desempeñan un papel importante. Aun así, la OCDE considera que los mercados digitales de segunda mano, las plataformas para compartir productos y otras herramientas digitales pueden favorecer la reutilización y reducir, en determinados casos, la necesidad de comprar artículos nuevos.

Sofía, una estudiante ficticia de 19 años, podría aplicar este enfoque intentando producir menos residuos, comprando algunas prendas de segunda mano y consultando las políticas ambientales de una marca antes de elegirla.

El minimalismo también puede relacionarse con esta forma de consumo. Para algunas personas significa comprar menos, conservar durante más tiempo lo que ya poseen y dedicar su dinero a aquello que realmente consideran útil o valioso.

Redes sociales, tecnología digital e inteligencia artificial

Las herramientas digitales han transformado la forma de comunicarse, informarse, estudiar y buscar oportunidades laborales.

Las redes sociales ofrecen posibilidades evidentes, pero sus efectos sobre el bienestar no son iguales para todas las personas. En el caso concreto de niños y adolescentes, el asesoramiento del Surgeon General de Estados Unidos sobre redes sociales y salud mental señala que la evidencia disponible no permite concluir que estas plataformas sean suficientemente seguras para ellos y recomienda adoptar medidas para reducir posibles riesgos. U.S. Surgeon General: redes sociales y salud mental juvenil

Por eso, algunas personas establecen momentos sin pantallas, desactivan notificaciones o limitan voluntariamente el tiempo que pasan en determinadas aplicaciones. Son decisiones prácticas que pueden ayudar a gestionar mejor el uso de la tecnología.

Al mismo tiempo, la inteligencia artificial está modificando tareas y perfiles profesionales. El Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum identifica la inteligencia artificial, el procesamiento de información, la robótica y la automatización entre las tecnologías que numerosos empleadores esperan que transformen sus negocios de aquí a 2030. 

En este entorno, la capacidad de aprender y adaptarse cobra especial importancia, aunque todavía existe incertidumbre sobre cómo evolucionarán muchas profesiones.

Relaciones personales, autenticidad y libertad personal

Las relaciones personales también han cambiado con las nuevas formas de comunicación y con una mayor diversidad de modelos de vida visibles en la sociedad.

Muchas personas conceden importancia a poder expresarse con autenticidad y tomar decisiones sobre amistades, pareja o proyectos personales de acuerdo con sus propios valores.

Las redes sociales permiten mantener un número muy elevado de contactos, pero cantidad y cercanía no son lo mismo. Por eso, algunas personas prefieren dedicar más tiempo a relaciones que consideran significativas en lugar de intentar mantener conexiones constantes con todo su entorno.

En este sentido, la libertad personal y la calidad de los vínculos pueden formar parte de una concepción más amplia del bienestar emocional.

Los retos económicos que enfrentan los jóvenes actualmente

Las prioridades personales no pueden entenderse sin tener en cuenta las condiciones económicas.

En España, el acceso a la vivienda constituye una dificultad importante para muchos adultos jóvenes. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 44,3 % de las personas de entre 26 y 34 años vivía con sus padres en 2025. Entre ellas, el 47,3 % señaló como principal motivo que no podía permitirse comprar o alquilar una vivienda. INE: dificultades de acceso a la vivienda en 2025

Eurostat aporta otra perspectiva: en 2025, la edad media estimada de salida del hogar familiar fue de 30,2 años en España, frente a los 26,3 años del conjunto de la Unión Europea. Eurostat: edad de salida del hogar familiar en 2025

Estas dificultades económicas pueden retrasar decisiones como independizarse, comprar una vivienda o formar un hogar, aunque cada situación personal es diferente.

En este contexto, aprender a elaborar un presupuesto, controlar gastos, entender productos financieros y ahorrar cuando sea posible resulta útil. Una buena gestión del dinero no elimina problemas como los salarios insuficientes o el elevado precio de la vivienda, pero sí puede facilitar decisiones más informadas.

El futuro de las nuevas generaciones

Es probable que las prioridades actuales continúen evolucionando durante los próximos años.

El bienestar, la estabilidad económica, la flexibilidad, el aprendizaje y la forma de consumir seguirán dependiendo tanto de cambios sociales como de las circunstancias personales. No existe una única lista de prioridades que pueda aplicarse por igual a todos los miembros de una generación.

La inteligencia artificial, la automatización y la digitalización también seguirán modificando el empleo. Según el World Economic Forum, el cambio tecnológico se encuentra entre los grandes factores que los empleadores esperan que transformen el mercado laboral hasta 2030.

Las organizaciones que comprendan estas transformaciones podrán adaptar mejor sus formas de trabajar y comunicarse con personas cuyas expectativas profesionales pueden combinar seguridad económica, crecimiento, flexibilidad y bienestar.

Preguntas frecuentes

Por qué las personas jóvenes otorgan importancia al estado de la mente?

No existe una única explicación válida para todos los jóvenes. Sin embargo, la salud mental ocupa un lugar más visible en las conversaciones sobre estudios, trabajo y vida cotidiana. En la encuesta de Deloitte de 2025, el bienestar aparece estrechamente relacionado con la satisfacción profesional de la generación Z y los millennials.

Qué cosas desea la generación Z en un puesto de trabajo?

Las prioridades varían según cada persona, pero los datos de Deloitte muestran que el equilibrio entre vida personal y laboral, las oportunidades de desarrollo y aprendizaje, el progreso profesional, la seguridad económica y el propósito influyen en las decisiones laborales de muchos miembros de la generación Z.

De qué manera la tecnología cambia lo que es prioritario para los jóvenes?

La tecnología facilita el acceso a información, formación y nuevas formas de trabajo, pero también introduce retos relacionados con el uso de redes sociales y la rápida evolución de la inteligencia artificial. Además, el cambio tecnológico está transformando las capacidades que numerosos empleadores esperan necesitar durante los próximos años.

Por qué la sostenibilidad es relevante para los jóvenes?

La preocupación ambiental puede influir en decisiones como reutilizar productos, comprar artículos de segunda mano o prestar más atención a la duración de lo que se compra. La OCDE señala que las herramientas digitales y los mercados de segunda mano pueden facilitar formas de consumo más sostenibles, aunque el comportamiento depende también del precio, la disponibilidad y las circunstancias de cada consumidor.

Pensamientos finales

Las prioridades de las nuevas generaciones están cambiando porque también lo hace el contexto en el que viven. La tecnología, la situación económica, el acceso a la vivienda, el bienestar, el medio ambiente y la transformación del trabajo influyen en la manera de entender el éxito y tomar decisiones.

No existe una definición universal que describa a toda una generación. Aun así, los datos disponibles muestran que para muchos jóvenes la estabilidad ya no depende únicamente del salario o del puesto que ocupan. El tiempo personal, el aprendizaje, el propósito, la seguridad económica y el bienestar también forman parte de una idea de vida satisfactoria cada vez más amplia.

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