Por qué los hábitos son más poderosos que la motivación

Todos hemos estado ahí.En el comienzo de una semana, las personas eligen modificar sus rutinas diarias. Por esto ellas inician actividades físicas, leen textos con mayor frecuencia, conservan su dinero o adquieren capacidades técnicas nuevas.Durante unos días, la motivación está por las nubes. Nos sentimos imparables.

Pero luego llega el miércoles. O el viernes. O quizá la semana siguiente.

De repente, las ganas desaparecen. Pero el interés del principio disminuye y los individuos repiten sus conductas previas. Esto es así porque el impulso emocional es una herramienta funcional para iniciar tareas, pero no es un recurso que permanece estable en el tiempo.

Asumiendo los hechos, los individuos que obtienen resultados positivos, conservan conductas que benefician la salud y completan sus objetivos no son siempre los que sienten más impulso. Son las más consistentes.

Por esta razón, si usted comprende que las acciones automáticas tienen más efectos que el impulso emocional, tendrá cambios en su evolución individual y en su aptitud para obtener efectos que se mantienen durante mucho tiempo.

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To entender qué es el impulso emocional y por qué termina con rapidez, es necesario definirlo

La motivación es un proceso de las emociones que causa que las personas realicen acciones.

Esta surge cuando alguien observa una grabación con mensajes positivos, atiende a un relato sobre un logro o se encuentra en una situación donde su vigor es elevado.

El problema es que las emociones cambian constantemente.

Un día te sientes lleno de energía y al siguiente solo quieres quedarte en el sofá viendo series. Es completamente normal.a And la conducta de los seres humanos es dependiente de cómo se sienten, de la tensión nerviosa, del agotamiento físico y de los eventos que ocurren cada día.

Por eso depender exclusivamente de la motivación personal es arriesgado.

Imagina a Carlos. Después de Año Nuevo decidió correr cinco kilómetros cada mañana. Durante las primeras dos semanas estaba motivado y cumplió su objetivo sin problemas. Sin embargo, cuando llegaron días de lluvia y jornadas laborales más largas, dejó de correr. Su plan dependía de sentirse motivado.

Si una persona siente un impulso de corta duración, esto puede servir para dar inicio a una tarea, pero tal estado no suele bastar para que el trabajo continúe por periodos extensos.

Como es el proceso de las costumbres en el órgano cerebral

Las costumbres son acciones que se ejecutan sin que las personas piensen sobre ellas de manera detenida. Por medio de la repetición de un acto, el cerebro aprende cómo realizar movimientos exactos. De esta forma el órgano evita gastar una cantidad de energía que sea innecesaria.

En un ejemplo se puede considerar el acto de limpiar las piezas dentales. No necesitas convencerte cada noche para hacerlo. Simplemente ocurre.

En este proceso se encuentra la forma en que las conductas frecuentes afectan a las personas. Cuando un individuo realiza una acción de manera reiterada, el cerebro establece vínculos que facilitan la ejecución de esa tarea en momentos posteriores. Con el transcurso de los días, la actividad es una parte que se integra en el orden cotidiano. Por este motivo la repetición es la causa de que los actos se vuelvan automáticos.

La ventaja es evidente. Mientras la motivación fluctúa, los hábitos permanecen.

Las personas con hábitos productivos no necesitan tomar constantemente la decisión de actuar. La decisión ya fue tomada hace tiempo.

Hábitos vs motivación: las diferencias clave

Las personas emplean estos dos conceptos de forma equivalente, pero se distinguen por características específicas.

En la motivación, el origen son los estados emocionales. Los hábitos dependen de la repetición.

Por su naturaleza, la motivación surge y se extingue en periodos de tiempo breves.

Pero las conductas que se repiten de forma constante se mantienen aun cuando las personas no experimentan deseo de actuar.

La motivación requiere esfuerzo consciente. Los hábitos reducen el esfuerzo necesario para actuar.

La motivación suele enfocarse en resultados inmediatos. Los hábitos generan éxito a largo plazo.

Por esta razón, la disciplina personal y la consistencia suelen ser más importantes que el entusiasmo inicial.

No importa si te sientes inspirado una vez al mes. Lo que realmente transforma tu vida son las acciones diarias que realizas de forma constante.

As los hábitos producen efectos positivos en jornadas de baja productividad o dificultad

Con la creación de conductas automáticas, existe la ventaja de que estas operan aunque el entorno sea desfavorable.

Ana quería mejorar su salud. En lugar de depender de la motivación, decidió caminar treinta minutos cada mañana después de desayunar.

Al principio parecía un objetivo sencillo. Sin embargo, lo importante fue que mantuvo la práctica durante meses.

Hubo días de lluvia, cansancio y falta de tiempo. Pero como caminar ya formaba parte de su rutina, continuó haciéndolo.

Los resultados no aparecieron de inmediato. Poco a poco mejoró su condición física, aumentó su energía y desarrolló una mayor sensación de bienestar.

Este ejemplo demuestra una realidad fundamental: la constancia supera a la intensidad.

Hacer algo pequeño de manera constante suele producir mejores resultados que hacer algo extraordinario de forma ocasional.

La ciencia detrás de la constancia y la repetición

Es frecuente que muchas personas no identifiquen los efectos positivos que producen las acciones de menor escala si estas ocurren de manera repetida. Pero la repetición constante de una conducta es un recurso que funciona para que un cambio sea permanente durante un periodo extenso. Cuando usted realiza una actividad, las redes de células nerviosas que están conectadas con ese comportamiento adquieren una mayor resistencia física.

Si usted repite la acción con mayor regularidad, el proceso es más sencillo de ejecutar.

Es similar a caminar por un sendero en el bosque. La primera vez cuesta avanzar. Después de pasar por el mismo camino cientos de veces, el recorrido se vuelve evidente.

Lo mismo ocurre con los hábitos positivos.

Leer diez páginas al día puede parecer insignificante. Pero después de un año habrás leído varios libros completos.

Ahorrar una pequeña cantidad semanal puede parecer irrelevante. Sin embargo, con el tiempo se convierte en una suma considerable.

La mejora continua rara vez produce resultados espectaculares de un día para otro. Su verdadero poder está en el progreso constante.

El efecto compuesto de los pequeños hábitos diarios

En el mundo financiero existe el concepto de interés compuesto. Algo parecido ocurre con nuestros hábitos.

Pequeños cambios generan pequeñas mejoras.

Pequeñas mejoras repetidas durante mucho tiempo generan transformaciones enormes.

Pedro decidió dedicar quince minutos diarios al aprendizaje continuo de inglés.

Quince minutos no parecen mucho.

Pero después de varios meses había acumulado decenas de horas de práctica. Al cabo de un año podía mantener conversaciones que antes le parecían imposibles.

Muchas personas abandonan porque buscan resultados inmediatos. Los hábitos funcionan de otra manera. Recompensan la paciencia y la perseverancia.

Por eso los hábitos de éxito suelen parecer poco impresionantes al principio y extraordinarios después.

Cómo los hábitos reducen la fatiga de decisión

Cada día tomamos cientos de decisiones.

Qué comer, cuándo trabajar, cuándo descansar, qué tareas realizar primero.

Cada decisión consume energía mental.

Cuando una conducta se convierte en hábito, deja de requerir una evaluación constante. Esto reduce significativamente la fatiga de decisión.

Por ejemplo si usted sigue una rutina diaria para realizar ejercicio físico, ya no es necesario que decida cada mañana si entrena.

Simplemente entrenas.

Este ahorro de energía mental puede utilizarse para actividades más importantes, mejorando la productividad personal y la organización personal.

Sistemas vs objetivos: qué funciona mejor

Muchas personas se obsesionan con los objetivos.

Quieren perder peso, aprender un idioma o conseguir un ascenso.

Los objetivos son importantes porque proporcionan dirección. Sin embargo, los sistemas son los que generan resultados.

Un objetivo es correr una maratón.

Un sistema es correr cuatro veces por semana.

Un objetivo es escribir un libro.

Un sistema es escribir quinientas palabras cada día.

Las metas son eventos. Los sistemas son procesos.

Los hábitos forman parte de esos sistemas.

Cuando construyes un sistema sólido basado en hábitos efectivos, los resultados terminan llegando como consecuencia natural.

Los hábitos que se basan en la identidad permiten que usted sea el individuo que desea ser

Un método que tiene mucha eficacia para que una persona cambie es el acto de omitir los objetivos que se quieren alcanzar para empezar a definir quién quiere ser.

Muchas personas dicen:

«Quiero correr una carrera.»

Pero una identidad más fuerte sería:

«Soy una persona activa.»

Otras dicen:

«Quiero leer más.»

Pero una identidad más poderosa sería:

«Soy una persona que aprende constantemente.»

Los hábitos positivos refuerzan esa identidad.

Si usted actúa de una manera que es igual a la persona que desea ser, la imagen que tiene en su mente sobre sí mismo es más estable.

Con el paso del tiempo, es menos difícil que usted realice estas acciones de forma constante porque estas acciones son una muestra de su identidad.

Errores comunes al intentar crear hábitos

Existen varios errores que dificultan la creación de hábitos duraderos.

El primero es intentar cambiar demasiadas cosas al mismo tiempo.

El segundo es establecer objetivos poco realistas.

El tercero es confiar exclusivamente en la fuerza de voluntad.

Otro error frecuente consiste en abandonar después de un fallo.

Muchas personas creen que romper una cadena de hábitos significa haber fracasado. En realidad, lo importante es volver al camino lo antes posible.

La perfección no es necesaria.

La consistencia sí.

Pensamientos finales

La motivación puede ser emocionante.Incluso es posible que este entorno actúe como un estímulo para que el sujeto inicie una tarea o imagine una existencia con condiciones favorables.

Pero si la meta es que los logros se mantengan durante periodos de tiempo extensos, las conductas repetitivas poseen una eficacia mayor.

Con los hábitos se logra que la ejecución de tareas no esté supeditada a los estados afectivos, se incrementa la capacidad de autocontrol, se eleva el rendimiento en el trabajo y se produce un avance que no se interrumpe.

As como el entusiasmo surge y se desvanece en momentos aleatorios, los hábitos se mantienen de forma estable.

Las personas que logran grandes transformaciones no suelen hacerlo gracias a explosiones ocasionales de entusiasmo. Lo consiguen mediante pequeñas acciones repetidas durante mucho tiempo.

La próxima vez que esperes sentirte motivado para comenzar algo importante, recuerda esto: no necesitas más motivación.

Necesitas mejores hábitos.

Y cuanto antes empieces a construirlos, antes comenzarás a ver cambios reales en tu vida.

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